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Un libro que debes leer!
Format: Paperback
El tema del liderazgo cristiano es vital dentro de la Iglesia. La lectura del libro In the Name of Jesus: Reflections on Christian Leadership, hace un aporte significativo a mi entendimiento teológico acerca del liderazgo. Como lĆderes podemos edificar o destruir vidas; ayudar a otros a que avancen o frenarlos en su jornada de fe; servir de inspiración o dejar huellas de dolor en la vida de otras personas; mostrarles el camino a otros o perdernos en el camino.
El autor hace una pregunta que creo que es muy oportuna y puntual en nuestra vida: ĀæQuĆ© decisiones has estado tomando Ćŗltimamente y cómo son un reflejo de cómo percibes el futuro? Ciertamente no habĆa reflexionado en ello. Cada dĆa tomamos decisiones desde el momento en que abrimos los ojos, si ya me levanto, quĆ© voy a desayunar, quĆ© ropa me voy a poner, etc. Pero no habĆa analizado si mis decisiones diarias me estĆ”n acercando a lo que Dios tiene para mĆ o si me tienen estancada en mi pasado.
Una de las cosas que ha llamado mi atención en la lectura de este libro es que el autor dice que llegó a un punto en su vida donde comenzó a sentir una terrible amenaza interna y se cuestionó si el hacerse ya mayor en edad lo habĆa acercado mĆ”s a JesĆŗs. Quiero detenerme aquĆ, porque una lĆder que ha influenciado mi vida es mi madre. Ella ya tiene 83 aƱos, y continuamente me repite: -Hija, tengo que estar muy cerca de JesĆŗs, ya casi llega mi hora y quiero poder encontrarme con Ćl cara a cara. Puede uno entrar a su cuarto y la hallarĆ”s en su sillón con su Biblia abierta y orando o cantando alabanzas a Dios. Ella se preocupa por guardar su relación con JesĆŗs. ĀæAlguna vez, como lĆderes, estamos preocupados por si estamos muy cerca de Dios? ĀæO es que quizĆ”s nuestro liderazgo nos hace presuponer que sĆ lo estamos? Estamos tan ocupados en la viƱa del SeƱor que se nos olvida ocuparnos del SeƱor de la viƱa.
El autor reconoce que en esa etapa de su vida ya no oraba con pasión, sino que lo hacĆa bastante mal, se habĆa aislado de las personas y se dio cuenta de que su alma estaba en peligro. Vino a mi mente Mateo 16:26 (NTV) āĀæY quĆ© beneficio obtienes si ganas el mundo entero pero pierdes tu propia alma? ĀæHay algo que valga mĆ”s que tu alma?ā
O como Pablo les dice a la Iglesia en Corinto: āno sea que habiendo predicado a otros, yo mismo sea descalificado.ā 1 Corintios 9: 27 (b)
Creo que si reflexiono teológicamente me deberĆa preguntar: ĀæTengo la seguridad de lo que vale mi alma? ĀæPodrĆ© yo quedar descalificada ante Dios en algĆŗn Ć”rea de mi vida? ĀæEstĆ” mi alma en peligro?
Henri J.M Nouwen desmenuza la tentación de JesĆŗs y nos muestra tres tentaciones que como lĆderes y ministros enfrentamos frecuentemente.
La primera a la que se refiere es la Tentación de ser Relevante y su base es cuando el diablo le pide a JesĆŗs que convierta las piedras en pan. Hoy hay muchos que quieren ser ārelevantes a toda costaā, aunque eso signifique ir mĆ”s allĆ” de nuestros principios y cambiar por completo el Evangelio. Cada vez que escucho a un predicador diciendo que āpacteā con cierta cantidad de dinero para recibir un milagro, me indigno en gran manera porque algo que JesĆŗs ofreció gratuitamente al pagar con Su sangre, ahora los āgrandes predicadores de estos tiemposā lo han convertido en negocio. ĀæEstaremos provocando que JesĆŗs voltee nuestras vidas como hizo con las mesas de los cambistas del templo?
Se nos olvida que JesĆŗs es quien tiene que ser relevante para el mundo y que tenemos que reflejar la luz de Cristo.
Hoy vivimos pendientes de cuĆ”ntos seguidores tenemos en las redes sociales, cuĆ”ntos likes tienen nuestras publicaciones. Por eso decĆa al principio, que podemos perdernos en el camino. Nouwen se inquietó de que su ineficaz oración y la tiranĆa de lo urgente lo estuviera empujando a reprimir al EspĆritu Santo. David sabĆa lo que significaba andar sin el EspĆritu Santo como compaƱero, por eso clamó en el Salmo 51: 11 āNo me eches de delante de ti, Y no quites de mĆ tu santo EspĆrituā
Coincido con el autor cuando expresa que los lĆderes del futuro serĆ”n aquellos que se atrevan a reclamar su irrelevancia en el mundo contemporĆ”neo como una vocación divina que les permita entrar en una profunda solidaridad con la angustia que subyace a todo el brillo del Ć©xito y traer la luz de JesĆŗs allĆ.
El autor nos hace reflexionar en la pregunta que JesĆŗs le hace a Pedro. ĀæMe amas mĆ”s que estos? No le preguntó acerca cuĆ”nta gente lo conocĆa, a cuĆ”ntos habĆa impactado. La pregunta era relacional: Āæme amas a mĆ? Por lo tanto la pregunta para nosotros serĆa, Āæestoy enamorada de JesĆŗs?
Nouwen declara que el lĆder del futuro es uno que conoce el corazón de Dios. Cuando no estamos ligados al corazón de Dios porque nos falta esa intimidad con Ćl, somos mĆ”s propensos a que el anhelo por la fama, por ser exitosos, se apodere de nosotros y nos desenfoque de nuestro llamado. Conocer el corazón de JesĆŗs y amarlo son lo mismo. Cuando vivimos en el mundo con ese conocimiento del corazón de JesĆŗs, no podemos hacer mĆ”s que traer sanidad, reconciliación, nueva vida y esperanza donde quiera que vayamos.
Seguido a la pregunta tan desafiante, viene una tarea importantĆsima: apacienta mis ovejas. Mi corazón se estremeció, pues a pesar de conocer este relato y haberlo predicado varias veces, esta vez el enfoque del autor me hizo reflexionar en que muchas veces se nos olvida que hemos sido llamados a apacentar las ovejas, que tenemos una responsabilidad pero por tratar de ser relevantes no la estamos cumpliendo a cabalidad.
El autor aborda ahora el tema de la oración contemplativa como una disciplina importante para el cristiano.
La oración contemplativa profundiza en nosotros el conocimiento de que ya somos libres, que ya hemos encontrado un lugar para morar, que ya pertenecemos a Dios, a pesar de que todo y todos los que nos rodean siguen sugiriendo lo contrario.
Nouwen lanza una pregunta que es confrontante: ĀæSon los lĆderes cristianos del futuro verdaderamente hombres y mujeres de Dios, personas con un ardiente deseo de morar en la presencia de Dios, escuchar la voz de Dios, mirar la belleza de Dios, tocar la Palabra encarnada de Dios y saborear plenamente la bondad infinita de Dios?
Aunque estĆ” mirando hacia los lĆderes del futuro, mi preocupación es tambiĆ©n por nosotros, los lĆderes actuales. Si no vivimos una vida de oración no vamos a poder enseƱarle a los lĆderes del futuro cómo avivar ese deseo ardiente de permanecer en la presencia de Dios.
Anoche en el servicio de oración de la iglesia, yo les hablé acerca de cuando Dios decide poner fin a Sodoma. Dios se pregunta: ¿Encubriré yo a Abraham lo que voy a hacer, habiendo de ser Abraham una nación grande y fuerte, y habiendo de ser benditas en él todas las naciones de la tierra?
Pienso entonces: ĀæquĆ© nivel de intimidad tenĆa Abraham con Dios que Ć©ste no quiere encubrirle sus planes?
La respuesta la da el mismo Dios: āPorque yo sĆ© que mandarĆ” a sus hijos y a su casa despuĆ©s de sĆ, que guarden el camino de JehovĆ”, haciendo justicia y juicio, para que haga venir JehovĆ” sobre Abraham lo que ha hablado acerca de Ć©l.ā
Dios sabĆa que Abraham iba a preparar a su descendencia como lĆderes del futuro.
La oración es llamada āla cenicientaā de la iglesia. Para muchos no es relevante; sin embargo, es lo que alimenta nuestra alma y define quiĆ©nes somos en Dios.
Para vivir de pie delante de los demƔs, debo vivir de rodillas delante de Dios.
La segunda tentación es la de ser espectacular. Hoy la mayorĆa de los cristianos quieren ser parte de los ministerios de la iglesia que son mĆ”s visibles: alabanza, predicar detrĆ”s de un pĆŗlpito, ministerio de danza. Pocos prefieren estar en el grupo de intercesión, o en los servidores, o ser de los que limpian el templo. El mismo Nouwen dice que actuamos como si la visibilidad y la notoriedad fueran los criterios principales del valor de lo que estamos haciendo. La popularidad ha reemplazado lamentablemente la verdadera esencia del ministerio.
Somos especialistas en dar shows domingueros, no en adorar a Dios los domingos. Somos especialistas en luces que impresionan en los stages de las iglesias, pero no somos luz que alumbra en medio del pecado. Somos especialistas en buscar las mejores voces para que canten en nuestro servicio, pero no en que nuestra voz produzca cambios en otros.
La propuesta de Nouwen para tratar esta tentación es la confesión y el perdón. Los lĆderes y ministros deben ser personas siempre dispuestas a confesar su propia fragilidad y pedir perdón a aquellos a quienes ministran.
Debemos ser capaces de rendir cuentas. Creo que esto es algo en lo que Wesley enfatizó y que debemos retomar. Hace unos aƱos, para la tesis de graduación, mi esposo Daniel propuso como tema para la misma la rendición de cuentas. Esto causó revuelo en la Facultad, debido a que ellos decĆan que ese era un tema pasado de moda, que porquĆ© tenemos que decirles a otros nuestras debilidades y nuestras faltas. ĀæQuĆ© tanta basura hay en mi vida que tengo temor a que sea expuesta? ĀæSerĆ” porque dejo de ser relevante y espectacular ante otros?
La tentación de ser poderoso es la tercera tentación que menciona Nouwen, y él considera que esta es la tentación mÔs seductora. Ciertamente he visto a gente cambiar drÔsticamente cuando se les ha sido dada autoridad.
El autor considera que a pesar de nuestra experiencia que el poder no nos da la sensación de seguridad que deseo, sino que revela nuestras propias debilidades y limitaciones, seguimos haciéndonos creer que mÔs poder eventualmente satisfarÔ nuestras necesidades.
El texto que usa el autor en esta parte es uno de mis textos preferidos en la Biblia, Filipenses 2: 5-8, y me encanta la versión The Message: āPiensen en ustedes como Cristo JesĆŗs pensó de sĆ mismo. TenĆa el mismo estatus que Dios, pero no pensaba tanto en sĆ mismo que tenĆa que aferrarse a las ventajas de ese estado sin importar quĆ©. De ningĆŗn modo. Cuando llegó el momento, dejó a un lado los privilegios de la deidad y asumió el estatus de esclavo, Ā”se convirtió en humano! HabiĆ©ndose hecho humano, se mantuvo humano. Fue un proceso increĆblemente humillante. No reclamó privilegios especiales. En cambio, vivió una vida desinteresada y obediente y luego murió una muerte desinteresada y obediente, y el peor tipo de muerte, una crucifixión.ā
Cristo renunció a todo, pero nosotros lo queremos conservar todo.
El autor resalta el hecho de que gran parte del liderazgo cristiano es ejercido por personas que no saben cómo desarrollarse sanamente, sin habilidades relacionales y que han optado por el poder y el control en su lugar. Muchos constructores de imperios cristianos han sido personas incapaces de dar y recibir amor.
Por eso es tan importante la disciplina de reflexionar teológicamente. Porque creo que ninguno de nosotros estĆ” eximido de enfrentar y de caer en estas tentaciones, asĆ que debemos estar constantemente reflexionando en nuestro liderazgo y en la influencia que estamos teniendo en las personas que nos rodean. El verdadero liderazgo espiritual, segĆŗn Nouwen, es uno en el que āel poder se abandona constantemente en favor del amorā. ĀæQuĆ© tanto estoy dispuesto a ceder por amor a Dios y a mi prójimo?
Mis preguntas al terminar este maravillo libro son: ¿Cómo Dios ve mi liderazgo? ¿Cómo veo mi liderazgo? ¿Cómo otros ven mi liderazgo? ¿He permitido que alguna de estas tentaciones venza y gobierne mi vida?
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Reviewed in the United States on March 23, 2020